El documental ‘El mayor regalo’: a favor del perdón


El director español Juan Manuel Cotelo lo tiene claro: “procuro dar al espectador lo que me gustaría que me dieran a mí. Y no solo en las películas, sino en la vida real”.

“Si alguien me da a elegir entre recibir odio o amor, me quedo con el amor. Si me ofrecen venganza o perdón, me quedo con el perdón. No hay ningún problema de desequilibrio, porque el amor, el bien y la belleza nunca saturan”, comenta el también periodista, quien presentará en Panamá desde el 29 de noviembre con su largometraje El mayor regalo.

Su producción, una combinación de ficción con documental, presenta a personas que han optado por la violencia para conseguir sus metas y hoy están arrepentidas. Está el hombre que mató a más de 300 personas con sus propias manos y al que puso bombas por cinco años.

“Ellos vinieron a mí, yo no les busqué. Cuando una persona ha experimentado en su propia vida el arrepentimiento, lo que desea es manifestarlo con la esperanza de ser perdonado. Todos los arrepentidos que he conocido han hecho todo lo posible para transmitir su petición de perdón a sus víctimas. A veces reciben el perdón y a veces son rechazados. No dejan de pedir perdón, tanto si lo reciben como si son rechazados”.

Acompañó a los agresores arrepentidos en sus visitas a las víctimas. “Y lo que presencié fue una explosión de belleza, una auténtica fiesta. Nunca he vivido una situación tan feliz ni emocionante como el abrazo entre personas que durante algún tiempo se odiaron”.

Soluciones

Juan Manuel Cotelo está convencido de que se deben aportar soluciones a los problemas. “Si nos limitamos a contar desgracias o a denunciar situaciones, ofrecemos un servicio incompleto a la sociedad”.

Cree en ir más allá, “aportando soluciones realistas, que sean aplicables, que den esperanza. Recuerdo que, en 1991, hice un reportaje sobre delincuentes en Los Ángeles. Y uno de ellos, que había matado a ocho personas, me dijo: ‘yo aprendí a matar viendo películas. No recuerdo una sola película que me hiciese bien”.

“Porque el hilo conductor de muchas películas nos conduce a celebrar la venganza. No es que nos guste… sino que nuestros gustos son fáciles de manipular”. Aquello le hizo reflexionar “y me persigue hasta hoy, invitándome a ofrecer al espectador algo que pueda hacerle bien, que no solo le entretenga”.

Víctimas y victimarios

Le gusta contar la vida misma, “donde el humor se mezcla con el drama, lo romántico con lo misterioso, la realidad con la ficción”.  

Ante cámara, victimarios y víctimas hablan de sus experiencias dolorosas. “Ellos tuvieron la generosidad de compartir conmigo sus vivencias, confiando en que los espectadores de El mayor regalo se inspiraran en su ejemplo, para pedir perdón o para perdonar a alguien. Una persona me dijo: ‘con tal de que haya un joven que no cometa los errores tan graves que yo cometí, habrá merecido la pena”.

Hacer justicia por nuestras manos “solo ha conducido a provocar mayor caos, mayor tristeza, mayor injusticia, allá donde se ha aplicado. Piense en Colombia: los paramilitares provocaron tanto dolor como aquellos a quienes pretendían combatir, la guerrilla. Es importante que los políticos, los jueces, el Ejército y la Policía hagan su trabajo sin pactar con la corrupción y con valentía. Si los poderes públicos fallan, hay que cambiarlos por otros más eficaces, pero siempre respetando las normas de la convivencia y de la legalidad. Autoproclamarse ‘justiciero’ es siempre una estupidez condenada al fracaso y a la tristeza”.

Cambio social

“No aprendemos de los errores y volvemos a dejarnos engañar por los vendedores de guerras que se disfrazan de pacifistas. Los más peligrosos de la sociedad no son quienes empuñan armas, sino quienes lanzan por su boca palabras envenenadas”, opina Juan Manuel Cotelo.

Considera una pérdida de tiempo “plantearse el perdón en términos sociales, genéricos. Si cada persona, de modo individual, se acostumbra a pedir perdón cuando hace algo mal… toda la sociedad cambiará. El motor de cambio es cada persona, no la sociedad en conjunto, ni los poderosos. Si yo estoy dispuesto a pedir perdón y a perdonar… voy a ver a mi alrededor grandes cambios. Eso es lo que importa: la actitud individual, lo que haga cada uno”.



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