Precios desbodados | Últimas Noticias


Ángel Daniel González.- La situación de lo que llaman “hiperinflación” en Venezuela supera no solo las capacidades de las familias sino que, al parecer, supera también las capacidades del Gobierno. Hace unos meses el presidente Maduro anunció un conjunto de acciones que incluyeron aumento de salarios, medidas fiscales, un “anclaje” de la moneda a la criptomoneda Petro, y una lista de “precios acordados”. Esto generó bastante expectativa en la población, sobre todo por la dimensión del aumento salarial (de 30 Bs a 1.800 Bs). Sin embargo, poco tiempo hizo falta para que los precios de los productos básicos se comieran el ingreso familiar.

Luego de 90 días, el Gobierno hace nuevos anuncios titulados “factor de corrección”, con la sorpresa de que no hubo correcciones de método sino de montos. Es decir, no se corrigieron las medidas y las decisiones, solo hubo un “ajuste” del salario y de los famosos precios que el Gobierno afirma haber acordado con unos empresarios.

Y ahí está el detalle del asunto. La fulana inflación consiste en el aumento de los  precios. Y quienes mayormente determinan los precios de los bienes son los grandes comercializadores, que en este país se congregan en unos cuantos consorcios y “federaciones”.

La primera vez que se anunciaron precios “acordados” los mismos siguieron subiendo como si no existiese tal acuerdo. Y no han parado de subir. Con este segundo anuncio no ha ocurrido diferente. Parece como si tal acuerdo se hubiese hecho con actores que realmente no controlan la fijación de precios.

Además, cada vez que se fijan unos precios, los productos en cuestión tienden a escasear y a dispararse en los mercados.

El Gobierno dice que la gente debe “defender los precios”. Pero, si el propio Gobierno no puede hacer cumplir sus decretos, ¿de qué manera podría el pueblo actuar contra quienes realmente determinan las subidas de precios? Se invita a la acción, pero no se dice cómo. Está claro que presionando a los comercializadores finales no se logran los equilibrios. Y el liderazgo político no ofrece directrices ni propuestas concretas en este sentido.

Si en el discurso se dice que los empresarios mantienen una “guerra económica contra la población y el Gobierno, ¿por qué se insiste en mantener una política de “acuerdos” con el sector empresarial que, de paso, ha demostrado no funcionar?

Ángel Daniel González
@ÁngelDanielCCS



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